Cómo no desperdiciar si vives en un piso compartido

En los pisos compartidos se tira comida, mucha comida, sobre todo si intentas alimentarte de otra cosa que no sea el táper del domingo en familia o un plato precalentado de microondas. ¿Qué hacer para evitar tanto despilfarro?

No es misión imposible, Laura, estudiante de Barcelona ha vivido para contarlo. Sigue leyendo.

“Cuando dejas la casa de tus padres y te diriges a vivir sola por primera vez, los primeros pensamientos no tienen que ver ni con hacer la compra, ni lavar la ropa, ni limpiar tu nueva casa.

Será solo después cuando te des cuenta. No todos los días saldrás de fiesta con tus nuevos amigos, pero sí que todos los días vas a tener que comer (por fortuna o por desgracia). Para poder comer bien y de forma responsable, es necesario planificarse.

Un paquete de cuatro yogures en un hogar de cuatro nunca estaría en peligro de perderse, pero la cosa cambia cuando la única persona que se comerá lo que entre en la nevera eres tú. 

“Pocas veces es posible comprar cantidades pequeñas en un super convencional”

Si un día te apetece comprar zanahorias para una receta en concreto, en la mayoría de supermercados solo te permiten comprar una bolsa. Y pienso “No, yo solo quiero un par o tres de zanahorias”. Pocas veces es posible comprar en pocas cantidades en un super convencional. Así que terminas comprando el kilo de zanahorias, dando por hecho que ya se te ocurrirá algo. 

Crema de zanahoria, zanahoria al horno o un buen ‘carrot cake’ pueden salvarlas de ser desperdicio seguro 😉

 Lo mismo con la fruta. Si bien hay algunas piezas que se conservan más fácilmente que otras, la fruta es de los alimentos que más se tiran. 

Ha sido este año cuando me he dado cuenta de la importancia de planificar las comidas con algo de tiempo para no desperdiciar alimentos. Simplemente se trata de mirar tu nevera y tu despensa durante un minuto y ser consciente de lo que tienes, en lugar de ir corriendo al super a comprar tu comida de mañana. 

La clave está en planificar: Simplemente se trata de mirar tu nevera y tu despensa en lugar de salir corriendo al super

Algo que también he aprendido a tener en cuenta es el poder de ese gran desconocido hasta no hace mucho para mí, el congelador. En el caso concreto de mi piso, y desde que lo descubrimos, ya no entra ni un alfiler. Pero, otra vez, es muy necesario saber qué tienes en él. Yo me apunto qué tengo en nevera y congelador, y cuando es sábado y no tengo ni idea de qué comer mañana, echo un ojo a esa lista y me salva el día

El desperdicio alimentario es algo contra lo que hay que luchar con pequeños gestos y poco a poco, cada uno desde nuestro hogar, y cuanto antes empecemos, ¡mejor!”

 

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