Dudas (razonables) sobre la fecha de consumo preferente

Te has despistado y olvidaste las tostadas integrales que en su momento te enamoraron en el fondo del armario de la despensa. Pasan de la fecha de consumo preferente. Piensas ”me la juego y me las como” mientras imaginas la más dolorosa de las muertes pero… sorpresa, sigues aquí. Y con unos kilos de más. Maldición.

Aviso a navegantes

Antes de nada, un apunte. En un anterior post, ya os hablábamos de las diferencias entre fecha de consumo preferente y fecha de caducidad. En productos frescos, como carnes, aves y pescados, no se recomienda comer nada pasado de fecha. La Comisión Europea (CE) es tajante con el tema: si pasa de la fecha puede existir un peligro sobre tu salud.  Así que ya sabes, los frescos, ¡bien controlados!: sigue las instrucciones de almacenamiento y consúmelos pronto.

[Nota mental: no volveré a dejar el jamón en lonchas abierto y abandonado a su suerte en la nevera!]

También tienes la opción, con gran parte de alimentos, de almacenarlos bien (y cuanto antes mejor) en el congelador si sabes que no vas a comerlos en los próximos días. En un post anterior ya os hablábamos de las bondades de este amigo desconocido 😉

Si ha pasado la fecha de consumo preferente, ¿por qué no me he intoxicado?

Ni eres inmortal ni te ha tocado la virgen. La calidad de un producto no caduca de forma “brusca”. Precisamente, la etiqueta de “fecha de consumo preferente” solo indica que, pasada esa fecha, puede rebajarse la calidad, el sabor o la textura del alimento pero en ningún caso hay un riesgo para tu salud. Lo dice la Comisión Europea (CE).

Los productos con fecha de consumo preferente son más estables en el tiempo. La mayoría de alimentos contienen, de forma natural o porque se les incorpora, unas substancias que actúan como inhibidores del deterioro (azúcar, sal, vinagre). Por eso encontrarás alimentos que tienen fechas de consumo preferente inferiores a tres meses como los snacks, hasta productos que pueden durar hasta 3 años o más. Es el caso de las legumbres, frutos secos, granos, alimentos desecados o congelados.

Además, la evolución que sufre un alimento con el transcurso del tiempo es un fenómeno gradual. Por ejemplo, depende de la temperatura y la humedad a la que se somete durante el almacenamiento y el transporte o, por supuesto, cómo y dónde lo reservemos en casa.

¿Hasta cuándo puedo comerlo si ha pasado la fecha?

¿Has oído hablar de la vida útil? Es el concepto en el que se basa la fecha de consumo preferente. Con los productos alimentarios comprende desde el momento en que éste es elaborado hasta que mantiene una calidad satisfactoria. Esto es cuando el alimento es seguro, no nocivo y cumple con la información nutricional declarada. Suena estupendamente ¿no?

Pues bien, según la misma definición de vida útil, esta “calidad satisfactoria” depende “de la valoración del consumidor” por lo que la fecha en la que el alimento deja de ser seguro no la encontrarás escrita en ninguna etiqueta.

¿Qué hacer entonces con el producto? ¿Hasta cuándo puedo comerlo? Corto y claro: huele, prueba y juzga por ti mism@.

Los investigadores afirman que la fecha de consumo preferente actual es más bien una fecha límite de venta

¿Quién y en base a qué se marca la fecha de consumo preferente?

El productor, que es quien conoce el producto y controla desde la fabricación hasta la distribución es quien marca la fecha de la vida útil del producto. No obstante, a partir de ese momento no puede hacerlo y, por ejemplo, durante el transporte y almacenamiento suele haber aumento de temperatura. Es difícil entonces,y según indican un estudio de la Fundación Española de Nutrición*, establecer normas rígidas en cuanto a los tiempos de duración.

También es cierto, y coinciden investigadores deAgencia Catalana de Salud Alimentaria (ACSA)**, en muchos casos,  pesa mucho el estándar de calidad que el mismo productor se autoimpone.

Según estas investigaciones, en muchos casos, la fecha que se fija tiene que ver más con pequeños aspectos que hacen el producto más atractivo y satisfactorio para el consumidor (como el sabor o el olor) que con el riesgo que pueda haber en la salud durante el consumo.

Así pues, en realidad, la fecha de consumo preferente que marca el productor podría ser más larga de lo que se fija.

La fecha de consumo preferente que marca el productor podría ser más larga de lo que se fija

De hecho, con todo este debate, los expertos claman que es necesario un concepto diferente al de ‘vida útil’ para describir el período de tiempo en que los alimentos se pueden consumir con seguridad una vez transcurrida la fecha de consumo preferente marcada en el embalaje.

En todo este laberinto de fechas y conceptos, ¡hacemos un llamamiento al sentido común! De nuevo, fíate de tu instinto y valora los alimentos, síguenos en redes sociales para conocer nuevas recetas de aprovechamiento y apuesta por nuestra comida perfecta en nuestro supermercado online. 😉

 

* “Consumo preferente y fechas de duración de los alimentos” Fundación Española de la Nutrición

** “Extensió de la data de consum dels aliments. Criteris per l’aprofitament segur i satisfactori” Informes de la Agencia Catalana de Salud Alimentaria (ACSA)

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